Mediocres

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‘No hay empleo; ‘Mi trabajo vale mucho más de lo que me está pagando o de lo que me ofrecen; ‘Yo he hecho todo lo que está en mi mano para cambiar esta situación, pero las empresas no quieren gente con un perfil tan bueno como el mío, porque no quieren pagarlo’… Y así podríamos seguir hasta repasar todo el excusario habido y por haber sobre las razones por las cuales no estás en un empleo (mejor por cuenta ajena, que así la responsabilidad la lleva otro) en el que te paguen muy bien por hacer eso que haces tan bien.

Pero, ¿qué es lo tuyo?, ¿qué es eso que haces tan bien y por lo que deberían pagarte tu peso en oro?, ¿lo sabes? ¿Alguna vez te has parado a pensar en qué tienes tú para ofrecer a los demás que valga (para los que te podrían pagar) eso que dices que vale?

Quizá estés leyendo esto y pienses: ‘Otro post sobre marca personal ¡¡noooooo!!’ y te entren ganas de ir corriendo al váter. Pero lo cierto es que no lo es. No vamos a incidir en la importancia de construir y consolidar tu marca personal, que la tiene.  Este texto va de otra cosa: ¿hasta cuándo piensas seguir apostando por la mediocridad, como carta de presentación?

No es ningún secreto que el modelo laboral ha cambiado y que la mayor parte de las ideas que subyacen en post como este, artículos, consejos, herramientas… no son nada más que eso, si en ti no hay intención de sacarles provecho. Esto es, ir un paso más allá de leerlo y asentir, dándole la razón al texto, como si solo por estar de acuerdo las cosas fuera a ser diferentes. Ese paso del que te hablo se llama desarrollo personal constante.

Desde LabRevolución entendemos que el autoconocimiento es clave para ese proceso, el de identificar y potenciar cualquier habilidad o talento que repercuta positivamente en el desarrollo personal y profesional (¿acaso se pueden separar?).

La tarea de conocerse a uno mismo nunca termina: no te despiertas una mañana, satisfecho porque ya sabes todo de ti. Como en cualquier materia, el aprendizaje no acaba en la página 234 del manual, es una especie de segunda piel con la que crecer, estancarse o involucionar.

Crecer: ocurre cuando vas tomando nota de las pistas que te da tu entorno – las personas que te conocen, tus experiencias, tu percepción de ti mismo-; y las usas para construir tus objetivos persoprofesionales y el camino que te lleva hasta ellos.

Estancarse: te aferras al libro de instrucciones para llegar a ser un magnífico humanoide estándar. Vas de A a B, convencido de que la inercia de seguir el libro te llevará a C: el paraíso prometido. A saber: un trabajo al lado de casa, con un buen sueldo y donde la responsabilidad nunca te salpique, que para eso otros cobran más que tú)… Pero, ¡ay!, el libro se ha borrado y te toca escribir a ti el siguiente paso. Entonces el miedo aporrea tu puerta y tú, no solo le dejas entrar, sino que además, le entregas el lápiz de actuar y le dices que lo encierre bien lejos, ahí en la mazmorra o debajo del sofá. Da igual, lo importante es no verlo nunca, para que no te recuerde que el camino a C, a D o a € está en tus manos, y que para eso debes explorar tus propias historias y dar sentido a una nueva.

Involucionar: Ocurre cuando no sabes cómo eres ni te interesa saber para qué podría servirte (saberlo, potenciarlo y usarlo). Sientes que eres una víctima del sistema y todo el mundo conspira en tu contra. Estás convencido de que esa amalgama de verdugos (compuesta por políticos, empresarios, instituciones…) es quien tiene que hacer algo para que el libro de instrucciones vuelva a funcionar. Mientras eso no suceda, arrastrarás tu queja por los rincones, como la zarzamora (a todas horas, llora que llora) y te resignas a esperar, a ver si el tiempo o quien sea, te devuelve lo tuyo.

Crecer implica hacerse (y responderse), cada cierto tiempo, preguntas como:

  • ¿A qué me dedico?
  • ¿Qué me gusta hacer?
  • ¿Qué necesidades satisfago o qué beneficios puedo proporcionar a otros con eso que me gusta hacer y que sé hacer? ¿Es un beneficio relevante o cualquiera puede ofrecer lo mismo que yo?
  • ¿Dónde reside mi valor añadido? ¿Cómo puedo potenciarlo?
  • ¿Qué cualidades me definen?
  • ¿Cuáles son mis valores?
  • ¿Qué me mueve?
  • ¿Qué me paraliza?

Si tus respuestas están llenas de términos y expresiones genéricas que lo mismo hablan de ti que de los que tienes al lado, delante, a tu derecha o a tu izquierda, significa que has elegido instalarte en una cómoda parcela de Villa Mediocridad: el lugar perfecto para permanecer invisible, estancarse e involucionar. Si eliges crecer, construye tus propias respuestas: en ellas está tu billete al cambio.        

Mediocrity Green Road Sign with Dramatic Clouds, Sun Rays and Sky.



3 Comentarios en “Mediocres”

  1. Miguel Blázquez Rovirosa

    Hay muchas y muy variadas preguntas que hacerse y todo un mundo por descubrir cuando nos planteamos de verdad conocernos.
    Como tantas otras personas, me encuentro en plena búsqueda y puedo decir, que aunque algunos resultados pueden tardar más en llegar, el mero hecho de encontrar una brújula y delinear nuestro propio camino puede hacernos mucho bien. Mental y emocionalmente.

    Gracias por el análisis que hacéis aquí, que clarifica la situación y da las primeras pistas para retomar el timón de nuestra vida.

    Por mi parte, os dejo una entrada en la que hablo de algunas herramientas mientras me las aplico a mí mismo para mostrar los resultados:
    http://sevolarperonomeacuerdo.com/2015/04/07/biografia-vocacional-miguelblaro/

    Un saludo

  2. labrevolucion

    Gracias por tu comentario, Miguel. Eso de la ‘Biografía vocacional’ resulta un concepto muy acertado para lo que se trata de contar en el post. Un saludo.

    1. miguelblaro

      Sí, es un trabajo que muchas personas estamos haciendo actualmente y me resulta enriquecedor compartir al máximo este tipo de recursos.
      Un saludo

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