¿Perfil en LinkedIn? No sé manejar el email

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Alfabetización digital

Alfabetización digital, una asignatura pendiente

Probablemente las personas que protagonizan este post no van a leerlo.  El universo 2.0, el Marketing de contenidos, la marca personal, las redes sociales profesionales, la  búsqueda de empleo por Internet, los eventos de Networking… todo esto les suena a cuento chino.

Son personas con un perfil persoprofesional muy alejado de  la burbuja ‘titulado superior, máster del universo, experiencia en empleos donde el ordenador es una herramienta indispensable, etc…’. En cambio, sí reúnen otro tipo de requisitos como llevar varios años en situación de desempleo y estar, de un modo u otro, en riesgo de exclusión sociolaboral. Requisitos que les convierten (y que no entienden de perfiles) en candidatos a Programas de fomento del empleo y a los que suelen llegar con un solo objetivo: obtener un trabajo. El cómo es lo de menos.

Ojalá fuera tan sencillo, pero lo cierto es que este tipo de programas no pueden garantizar el empleo a los beneficiarios; buscan, fundamentalmente, dotarles de herramientas y recursos con los que mejorar su perfil profesional, ampliar sus opciones de empleabilidad y, por tanto, las oportunidades de obtener un empleo.

Los contenidos de este tipo de acciones -donde el desarrollo de habilidades y competencias, a través de la formación, constituyen el elemento principal- no pueden ni deben obviar el cambio que Internet y las Redes Sociales han supuesto en términos de reclutamiento y canales de búsqueda de empleo. El problema surge cuando asisten al programa personas que nunca han manejado una cuenta de correo electrónico ni han hecho una búsqueda por Internet. ¿Cómo hablarles de LinkedIn, Marca Personal, CV Infográfico, Elevator Pitch, eventos de Networking…? Es como pretender enseñar a multiplicar a un niño que aún no ha aprendido a sumar.  

El desempleo ha afectado a gente con todo tipo de perfiles persoprofesionales. Y lo que vale para unos no sirve para otros. ¿Tiene sentido ofrecer las mismas herramientas a personas cuyos perfiles y necesidades formativas no tienen nada que ver?

Aunque cueste reconocerlo, el analfabetismo digital existe y es un obstáculo muy serio a la hora de acceder a un empleo en el contexto en que nos movemos. Quizá, además de poner el foco en herramientas novedosas y eficaces como las que traen consigo las nuevas tecnologías, convendría tener en cuenta esta realidad social, fomentando la alfabetización digital en los programas de empleo, teniendo en cuenta la heterogeneidad de los perfiles profesionales de quienes los reciben.



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